viernes, 15 de febrero de 2013

FALTA DE VALORES EN JÓVENES

Sólo 10 por ciento de los jóvenes están interesados en la política; cuatro de cada diez reconocen la importancia de una sociedad cohesionada; apenas 5 por ciento participan en organizaciones cívicas o de servicio comunitario. Ése es el rostro de la juventud y el reflejo de sus convicciones

Apatía, desinterés, conformismo, poca solidaridad y escaso compromiso con la sociedad, ésa es la radiografía de los jóvenes universitarios y ésa es una realidad a la cual las instituciones de educación superior también han abonado por no contar con instancias adecuadas para impulsar los valores entre la juventud.

Así lo reconocen los rectores. Entre los jóvenes hay poca predilección por temas como la democracia, la participación ciudadana, la transparencia, la fraternidad y el deber con los sectores sociales más débiles.

Se trata, explican, de un renglón en el cual han fallado las instituciones de educación superior. Pero también es parte de una sociedad que adolece de instrumentos adecuados para formar ciudadanos comprometidos y responsables.

Sólo 10 por ciento de los jóvenes están interesados en la política, cuatro de cada diez reconocen la importancia de una sociedad cohesionada; apenas 5 por ciento participan en organizaciones cívicas o de servicio comunitario. Ése es el rostro de la juventud y el reflejo de sus convicciones.

Y ahí las universidades públicas no han sido capaces de dar a los jóvenes las herramientas útiles para enfrentarse a dilemas éticos propios de su profesión y de su papel como ciudadanos. Una tarea pendiente.

Y aunque las instituciones se han preocupado por incidir en estos aspectos, y saben que no son las responsables directas del perfil juvenil ni las instancias exclusivamente transmisores de valores, expresan su preocupación ante a una problemática que no las exime de su responsabilidad en la configuración de ciudadanos.

En ese sentido, coinciden, ya no es suficiente con brindar a los estudiantes los conocimientos necesarios para su desarrollo profesional. En la actualidad, el entorno social, la desintegración familiar, los retos de la globalización y las nuevas tecnologías implican ofrecer a los jóvenes valores adicionales a su formación académica.

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